La escocesa
Si me buscas tu a mi, me podrás encontrar
No se pretende generar una historia, tampoco intentar crear o inventar algo extraordinario, que de hecho ni siquiera se aproxima a escribible.
Quiero decir, hay invenciones de vidas, de escenas que pasan a menudo y que nadie las considera, y no habría lugar para algo como lo que quiero escribir. Me animaría a decir que llegan a la categoría de los “no valen la pena”.
En este mundo donde hoy nos dedicamos a cargar datos, que se vuelven obsoletos en menos de dos horas, lo que no contamos o describimos son las historias de los otros. Hay cientos de ellas, no hay espacios para abordarlas de forma metódica, se vuelven un rito, son insufribles y forzan al lector, a imaginar una intrincada red de supuestos y creencias para darle cierto valor, Y en tal caso si existieran esos posesivos que se emocionan con las historias de los otros y que son los que pueden lamer las imágenes de crónica TV, que popularmente nos da 5 minutos de cotidianeidades, entonces, a ellos si les puede interesar este relato.
Tal vez por que yo, en parte sea el protagonista de esta historia, puede tener cierto sentido volcarla al papel (no no es papel esto, a la pc en tal caso), o tener sentido mientras hierve el agua para tomar un té y en esos minutos reinventar estos sucesos para darle un carácter de atrapante, o en definitiva que estos hechos, que fuera de esta hoja formato Word, letra Arial 11, no llegarían a la categoría de aburridos (por el hecho de que no se entenderían), a mi por el contrario se me presentan como una batería de canciones, como si mi cabeza fuese un viejo pasacasete, con una cinta atascada (se acuerdan cuando le poníamos papelitos blancos a los casetes) y una historia. Pero ni siquiera lleno un vacío escribiendo.
Me motiva el hecho de poder usar la primera o la tercera persona. El profe D.A insiste en que use la primera persona, pero lamentablemente serán muy auto referenciales y en dos meses no podría inventar o iluminar nada mas. Entonces si doblecamiseteo con la primera y tercer persona, puedo ser quien pone el casete sobre ese pasacasete que vendría a ser mi cabeza, o por el contrario, me siento a disfrutar de la música y la cuento a mi antojo, como una cinta al revés. Comfortably numb que le dicen
Y decido finalmente ponerme en el lugar del observador, y repensar la memorias y porque esta historia que no será interesante para un tercero, si me resulta curiosa a mi como observador y me atrevo a decir me puede generar una sensación de tranquilidad, casi de respiro. Se que escribiendo esta historia, o dejando que la música, como un interminable disco de charlie parker que uno escucha para volar en el fumo, terminará con parte de mi historia, de una historia triste, historia histórica. Y eso intento.
Si uno mezcla palabras, como huerfandad, abandono, soledad, tristeza, pobreza, olvido, origen, anorexia, crisis, carencias, falta de identidad, puede ser un buen gourmet, saber sazonar el plato y generar una cotidianeidad de personajes o un personaje central, que se convierta en el alter ego de buena parte de los habitantes de Buenos Aires. Pero ya están los Arturos Belanos para generarnos mas alter egos. Sigamos entonces con la idea del pimentero y su construcción saborizada de la historia del personaje.
Acá la importante no es la protagonista, sino su historia. El amor recae sobre su historia y no sobre ella. Ella es intrascendente, es olvidable, no es visible y es casi como un café descafeinado. Sin embargo SU historia si es atrapante. Claro no puede estar desligada la una a la otra; pero en este caso es así. La historia es la que me motiva, la que me enamora, por la que me enamoraría/re, la personaje a lo sumo puede derivar en una sesión de 30 con un terapeuta recien recibido de una facultad de 50 pesos la cuota mensual, pero sin promesas de una segunda visita. La personaje se disipa, la historia me sigue taladrando el coco.
También la historia de la protagonista me genera del mismo modo, una especie de envidia profunda, ¿porque no haberla vivido, padecido o enriquecido yo con ella?. Me lleva a los 80, mi década favorita, aunque no la viví, me podría ayudar a derribarme mitológicas figuras y personajes que tengo sobre esos años, me ayudaría a romper mi nostalgia y evocaciones permanentes por los 80. En cada década que transcurre intento transformarme mas en un ochenta (si no hace falta ser muy visionario para saber que detesto todo lo relacionado a la moda de los ochenta), porque la viví, la eduque, la practique y cultive cuando, empecé a formarme de lo que hubieran sido los 80. Todo lo demás llego después.
Y el primer impacto de la protagonista de la historia, me da su madre; cuando ella me comentaba la historia de su madre, me la imaginaba como la rubia tardada, de la letra de sumo. Repasemos. Hay fotos de la madre en un elegante departamento ubicado en el barrio de Belgrano, es hija única, familia acomodada, era a su vez la querida de un militar argentino, pero con dos hijos nacidos de un matrimonio estable. Una doble vida bien llevada, por un lado sometida un sable castrense, y ser descargada y eyaculada con las ultimas gotas de un proceso militar, y por el otro lado, dos retoños que le asomaban cuando la vuelta a la democracia estaba ahí cerquita.
La democracia la encuentra a la madre, no en primavera sino en una estepa rusa, los militares deben replegarse, su pareja muere y empieza el destape alfonsinista. Ella se transforma en una Miny Mouse pero patinando descalza en la nieve. La primavera abraza a todos, ella se hace asimismo, una desaparecida de la democracia, un fantasma de la libertad.
La democracia la recibe con tres nuevos hijos, 84, 86, y 87, los mejores años de la democracia, los mundiales, parakultural y todo eso que bien narraban los cuentos de Laura Ramos llamados “buenos aires me mata”. Pero yo no los vi, ni los viví, y no me podía imaginar, porque no me pertenecerían, ahora desde afuera y siguiendo sentado escuchando la música, en parte si mi interesan, porque en definitiva terminé ligado a esa historia.
Y lo que se llamó punto final u obediencia debida, tal vez para ella de igual forma, habrá sido, se obedeció a seguir trayendo hijos al mundo, como si por cada desaparecido o apropiado, ella recuperaba la identidad, trayendo estos bebes. Los dos primero hijos morochos, uno aindiado y dos rubios, una en realidad escocesa (pero no nos adelantemos).
La película entonces tiene un fin previsible, del departamento de Belgrano y un living adornados con platos Taylor, y gustos como antes la oligarquía porteña podía darse, lleno de cosas que la gente compraba para toda la vida, de la noche a la mañana se lo mal vende, y pasa a vivir a una pensión en el barrio de Colegiales.
En ese recorrido, también acompaña a su madre, como pasajera de un sueño, es decir a la abuela de la escocesa. No me corresponde hablar de ella, supongo que eran de esas madres que incondicionalmente seguían, contemplaban, y hasta admiraban la locura o los cambios en la psiquis de sus hijos.
Hay un quiebre, entra el año 88, ya la primavera no era tal, aunque para esta mini Mouse, que vivió un invierno, tal vez el cambio de clima si lo percibía y como si esos fallidos golpes militares de esos años, la empalagaran, decide ella hacer su ultimo asalto a la posteridad. Enferma del sida, o apenada por la muerte de Luca, o con la idea de que un grupo de militares podía acabar con ellos, o con ella, abandona a sus hijos, y los abandona sabiendo que los liberaba, ya de un descontrol o mejor dicho de una buena vida que ella no estaba dispuesta a darle. Creo que fue valiente y hasta es aplaudible, porque criar o mal criar algo algún Mesías de lo tradicional lo criticaría, pero tal vez la madre fue improvisada en este ultimo acto, alguna estrategia militar a la que estaba acostumbrada cuando cabalgaba entre las rodillas del general Lanuse, la hizo olvidado de que hay que tener todo cubierto al momento de lanzar una acción.
Abandono, pero eso si, con una serie de acciones que hagan que ese abandono, sea en definitiva una transición, un paso hacia el mas allá de los abandonados. No señor ella jamás los abandonó en la calle, ni frente a ninguna iglesia, ni en la lluvia ni nada que genere una imagen de tristeza, fue un abandono de estratega, una generala montada a caballo que hizo su campaña en alguna adoquinada callejuela de la ciudad, abandonar a sus bastagos uno por uno.
Me levanto de la alfombra y prendo un parisienes para que llene de humo las cejas y me haga ver imágenes retro de esas secuelas. , la imagino como una intelectual al borde del suicidio, pero que deseándole dar una buena educación a sus abandonaditos, los coloca en una institución modelo. No hay culpas pense, cada uno es artifice de su propio destino, pero cuando uno solo se transforma en herramienta prestada, intercambia su destino o lo deja escupido en el cordón
Para desgracia, esta institución modelo (que por supuesto una mano anónima por mucho tiempo realizaba el pago por ellos) era administrado por una especie de profeta o personaje místico, que se decía sanador. El sanador asimismo también creía ser padre, el padre Omar supóngase, y el lugar se llamaba la obra del padre Omar. Sin embargo Omar habrá tenido descuidos, olvidos impositivitos, o no supo como transformar su obra en algo lo suficientemente creíble para seguir sosteniéndola. Un día hubo un allanamiento, clausura, fajas rojas el falso padre preso y los abandonaditos, ahora tenían una nueva obra a quien obedecer, El sistema infante juvenil argentino
Y es aquí donde me detengo porque lo demás, lo que seguiría a continuación si decidiera hablar sobre ella y no sobre su ciclo de escenas, es hacer una investigación exhaustiva (que alguna ves llevaré) sobre los intrincados sistemas de adopciones, de familias sustitutas, de mujeres y hombres miserables que suman nuevos hijos, mediante una especie de trueque comercial entre la justicia y la casa adoptante de turno. Pero eso insisto seria una nota para un suplemento policial o una tesis o monografía copiada por un estudiante del 4 año de derecho.
Y me detengo porque precisamente aquí, porque ya es acá donde comienza a moldearse la escocesa; no su personalidad, porque es imposible moldear algo que no se ha tenido, al no haber una identidad, uno se va auto formulando, pero con plastilina. La escocesa término siendo pedasos de plastilina de distintos colores, que ella iba creando y moldeando, pero siempre bajo una caricatura de plastilina adornada y cimentada por blister de varios colores que la fortalecían como quien se alimenta solo de leche.
La escocesa, pero que paradójicamente llevaba un apellido bien incaico, ese apellido de tela, fue un mantel, y fue ese aguayo protector la que le permitió ir susbsisitiendo alas divertidas penurias que los senderos de los sin sabores les fueron dando. Su historia no es heroica ni mucho menos, tampoco es triste, ni genera la necesidad de ponerse de su lado, pero si permite ver con otro matiz a cierto tiempo de sujetos que uno cree descifrar, pero que no es hasta con el ultimo beso, ese rico, ese que siempre recordas, cuando los terminas de entender.
Ese aguayo bordado que cubría a la escocesa, hizo que pudiera vivir bajo el olvido de sus hermanos, de hogar adoptivo a instituciones de reeducacion, de comunas religiosas, a comunidades terapéuticas, a escuelas privadas en Núñez, a establecimientos perdidos en el tercer cordón del conurbano. De viajes por toda argentina a no pasar mas de dos años sin salir de los limites del barrio de flores. Pero insisto el error es rendirse frente a estas circunstancias. Yo me rendí, me doblegué frente a la historia y no a su protagonista, insisto hasta el hartazgo, no me enamore de vos, sino de tus pesadillas, que tenias, que por alguna razón las quería hacer mías.
¡Quería saber eso que llevabas, carajo tenias el génesis, de los 80, estando con voz, me sacaba todas las dudas , iba tener mi voz de los 80.!
La escocesa descubre tarde el sexo, y es sin dudas la antihéroe de personajes con realidades como la suya. Si uno hace un paralelo entre la escocesa y sus compañeras de su ultimo hogar juvenil, ella llenó el campo del debut sexual, ya bien pasados los mayoría de edad, y dejo en blanco los casilleros, embarazo, abortos, prostitucion, lesbianismo, alcohol, puchos merca, hurto. Es mas la escocesa era justamente a su manera una especie de princesa en su comportamiento normal, parecía mas bien Candy
Y aquí detengo la música y paso por un momento a ser el protagonista. Corro a un lado a la escocesa y a su historia, y pongo a mi como el responsable. Hay los 80!
Candy, un dibujo animado japonés inadvertido para el gran público, fue tal vez mi primer dibujo animado por el que sentí, que me convertirían después, un buscador de causas perdidas, un justificador o un defensor de pobres y ausentes ad honoren. Ella era una chica huérfana, que realimente le pasaban las mil unas, debía estoicamente soportar todos los inconvenientes de su vida, pero creía en el amor y ella la hacia feliz esa creencia, ese convencimiento. Creo que mi vida, y pasando las relaciones, yo no idealizaba con la mujer ideal, sino que mi mujer ideal era ese dibujo animado, de alguna forma necesitaba que esa candy sea alguien en carne y hueso
Y para mi en algún punto, la escocesa era candy, la escocesa me resultaba horrible, la escocesa no sabia coger, la escocesa, era todo lo contrario a lo que buscaba en una mujer (real), pero por eso para mi la escocesa era ese animé oriental de la infancia, y era esa historia, su historia, esa película proyectada que abruptamente de chico deje de ver, culpa de alguna falta de cesión de derechos televisivos para seguir transmitiendo a candy, hizo que mi oportunidad de ver el final se haya truncado
Y allí estaba yo, estaba poniendo historia con candy, yo era el amor verdadero, yo era quien le iba devolver su identidad. Soñaba con su madre y la justificaba siempre por su decisión de abandono. La candy de la vida real, o en nuestra lapso de pareja humana, me generaba rechazos permanentes, era más bien una compañía, para soportar una reciente separación que había tenido. Ahora bien, cuando se me cruzaba que ella era mi princesa escocesa, creía que todo lo lograba, y si no podíamos recuperar su identidad, hay escocesa mía, otra nueva íbamos a inventar, hay escocesa, te íbamos a dar esa vida, te llevaríamos corriendo a nombrar la princesa del reino del Once, ibas a ser la primera rubia en colonizar los puestos de la plaza miserere, si querías.
Y pasaban los días y mi amor hacia candy iba en aumento, su historia cada vez me necesitaba mas, necesitaba seguir viviendo de su leyenda, me apasionaba, cada uno de los pasos que me contaba de su subsistencia, era una cucharada de dulce de leche chimbote bien dulce, que daba vida a mi paladar y a mi sentido de existencia . La amaba de forma ascendente, pero insisto hasta al hartazgo a su fábula.
Suena repetitivo pero créanme que la escocesa real y yo, bajo otras circunstancias jamás nos habríamos tomado el mismo colectivo, es probable que nos hubiéramos comido el hígado el uno al otro si era necesario, sin embargo hasta por momentos, cocinábamos nuestros manjares
Se me moja la alfombra al derramar el whisky y cambio de música, algo malo, algo que me de odio, se me ocurre poner reagge argentino, que creo que puede causar alboroto hasta en el mas purista y sabio budista oriental.
Creo de hecho nunca analicé, que era yo para la escocesa real, dudo que me haya visualizado como un anime japonés, dudo que me haya visto parecido al padre que nunca tuvo (eso me lo hizo bien saber claro), cuando me comentó que no tenia o no tendría modelos masculinos .Había tenido un solo hombre, el que la hace debutar tardíamente, ese que le agrega dos gotitas de limón a su vida, que no es triste, ni dolorosa ni alegre, es simplemente su vida. No fui un espacio que cubrir, no fui un casillero o la tarjeta de la suerte del monopoly, de eso estoy seguro.
Puedo seguir buscando justificativos, para rellenar esta exhalación de aire, por allí en algún momento habré visto el final de la serie candy, en you tube o en algun video, y supe que ese ciclo estaba terminado, y que esa burbuja que contenía a candy, con la escocesa seria incompatible.
Tal vez ella adivinó primero, que yo rompería la burbuja, fue mas hábil, y me atragantó con mis propias palabras que quedaron atoradas en mi pescuezo durante días, años tal vez.
Tal vez si me parecí mucho a su hombre de los sueños, a sus sueños de plastilina y creía que con eso la podía convertir en un cimiento, o en una base, pero ella solo podía vivir con plastilinas. Las manos solo construyen cuando hay realidades y los abandonos viven de sueños, que es mejor mirarlos desde lejos.
Candy ahora ya no esta disponible en you tube, de la escocesa real no se nada y es probable que jamás sepa nada mas de ella. Mi vida sigue, siguió, pasaron algunas relaciones, otras pasarán, me enamore creo de vuelta, vaya a saber.
Me angustia saber que no terminé de cerrar algunas cosas de los 80, me angustia saber si existirán nuevas candys.

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